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Ernesto Castro

No seu perfil do Twitter, Ernesto Castro refere-se a si próprio como sendo um filósofo analítico, historiador amador, jornalista cultural, economista político, e porque não qualquer outra coisa? Guarda tudo que publica na sua página pessoal, em ernestocastro.tumblr.com.

Nasceu em Madrid, há 28 anos (1990). Estudou na Universidad Autónoma de Madrid e dá aulas de História das ideias estéticas e do pensamento na Universidad Complutense de Madrid. É autor de Un palo al agua: ensayos de estética (Murcia, 2016) e Contra la postmodernidad (Barcelona, 2011). Coordenou El arte de la indignación (Salamanca, 2012) e Bizarro (Salamanca, 2010). Colaborou em Indignación y rebeldía (Madrid, 2013), Humanismo-animalismo (Madrid, 2012) e Red-acciones (Valladolid, 2010).

Ernesto Castro é um pensador contemporâneo que olha para os filósofos clássicos com a desconfiança própria de quem vê a filosofia como uma mundividência necessária à compreensão do mundo que nos rodeia. Todas as suas aulas são carregadas no Youtube, e estão disponíveis em qualquer lugar e a qualquer momento. É um admirador de Trap.

Numa entrevista à Vice, em 2016, disse que chegou à filosofia por descarte (não Descartes), pois ambicionava dedicar-se profissionalmente à poesia. Filologia ou Jornalismo pareciam escolhas possíveis. Escreveu poesia até aos 20 anos e, após essa idade, dedicou-se apenas ao ensaio.

No panorama interno, Ernesto Castro é conhecido e bastante solicitado, estando sempre disponível para aceder aos diversos convites que recebe, não rejeitando uma oportunidade para participar nos mais diversos foros, com as mais distintas temáticas. O Outras Luzes propõe-se dar a conhecer o pensamento de Ernesto Castro em Portugal, pelo que o convidou a responder a apenas 3 perguntas (ciclo de curtas entrevistas Outras Luzes que agora se inicia). O objetivo é perceber como vê Ernesto Castro a filosofia, e o que o distingue dos professores ex cathedra que ensinam nas nossas universidades. Publicamos a entrevista no idioma nativo de Ernesto, deixando a tradução para o nosso público.


 

Entrevista com ERNESTO CASTRO

Paulo Pinto: En pleno siglo XXI, ¿qué desafíos se plantean a la filosofía? ¿Tiene sentido una disputa entre la emoción y la razón?

Ernesto Castro: El principal desafío al que se enfrenta la filosofía académica a comienzos del siglo XXI es no dejar de ser la disciplina de segundo orden con implantación política que ha sido durante los últimos 25 siglos. La filosofía académica es una disciplina de segundo orden, es decir, requiere de una formación en disciplinas de primer orden, como son las ciencias, las artes o las técnicas, sobre las cuales realiza su trabajo. En este campo, la principal amenaza es engolfarse en el comentario doxográfico de los clásicos de filosofía, que es a lo que nos dedicamos oficialmente los profesores de filosofía en los institutos y en las universidades. La segunda amenaza es la vulgarización semántica del término “filosofía”. Al término “filosofía” le puede pasar como al término “ideología”, que a finales del siglo XVIII refería a la disciplina que se ocupa de las ideas —igual que “filosofía” se refiere presuntamente al “amor al saber” (una pésima y cursi traducción del griego “filia“)— y que a finales del siglo XIX se refería a la falsa conciencia de la realidad, no obstante funcional para una cierta clase social. Eso es lo que siempre ha sido la filosofía en el sentido mundano de la palabra: una cosmovisión (Weltanschauung); y a eso se refieren algunos bancos cuando proponen una “Digisofía” o algunos equipos de fútbol cuando dicen que su filosofía es el “4 – 4 – 2 “. La filosofía académica, si no quiere perder su implantación “política” (en sentido amplio de la polis), no puede perder el contacto, a veces polémico, con estas realidades mundanas. Resumiendo: un filósofo que desmonte académicamente el libro La filosofía de Dalas [Review] está haciendo más por el futuro de su disciplina que el que responda definitivamente al problema epistemológico de Gettier.

Lo de la disputa entre la emoción y la razón, con todo el respeto del mundo para quien formula la pregunta, me parece una parida.


 

PP: ¿Cómo crees que podemos incentivar a los jóvenes a estudiar filosofía? ¿Cómo lo haces, subiendo las clases a YouTube?

EC: A mí no me interesa lo más mínimo animar a los jóvenes a estudiar filosofía. Cuando alguien me pregunta en qué universidad le recomendaría estudiar la carrera de filosofía, le suelo decir que estudie una carrera que de verdad le vaya a ayudar a filosofar (matemáticas, física y biología son buenos candidatos) y que vaya leyendo a los clásicos de filosofía en sus ratos libres. Si la filosofía no interesa a los adolescentes es porque los profesores de filosofía de instituto no están formados en aplicar la filosofía a las realidades que les interesan a los chavales; están formados en repetir la vida y milagros de 15 filósofos (varones blancos occidentales muertos, por supuesto) que se han aprendido de memoria para las oposiciones, como si formasen la lista de los reyes visigodos. Los videojuegos, el feminismo, el trap, el nacionalismo… en cualquiera de estos temas hay tanta o más filosofía que en José Ortega y Gasset, que todos sabemos que está en esa lista por enchufe, porque es español y del siglo XX (y tiene mejor genio que Miguel de Unamuno).

Lo que yo he descubierto subiendo vídeos a YouTube es que en internet hay miles de personas dispuestas a ver clases nada pedagógicas de una hora y media de duración sobre filósofos infinitamente más secundarios y abstrusos que Ortega y Gasset. Lo que es siempre un poema, aunque estés hablando de C. Tangana, son las caras de los matriculados en el aula. No hay que acabar con las lecciones magistrales, como proponen sofísticamente los psicopedagogos; son necesarias más y mejores lecciones magistrales, pero tal vez no impartidas presencialmente. En la era de la comunicación digital, yo reservaría las clases presenciales para aquellas tareas que necesariamente requiriesen de la participación física del alumnado.


 

PP: Hay la idea de que la Filosofía sólo sirve un componente teórico y que, en el mundo laboral, poca utilidad tiene. ¿Cómo convencer a alguien de lo contrario?

EC: No tiene ningún sentido convencerles de lo contrario. Lasciate ogni speranza, o voi ch’entrate.


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